Esta seccion resume los detalles principales, el contexto practico y el siguiente paso util.
La mayoría de las instalaciones falla en el mismo punto: el sensor detecta movimiento, pero no distingue entre alguien que entra a trabajar y alguien que solo cruza el pasillo. Los módulos NX-1 y GV-2 corrigen eso en el borde mismo del dispositivo, sin mandar cada lectura a un servidor externo. Si quieres seguir el desarrollo de un caso concreto —una oficina con tránsito variable, por ejemplo— puedes dejar tu correo y recibir la nota cuando la publiquemos, junto con las mediciones de precisión que estamos recogiendo estos meses.
Si prefieres escribir directamente, la dirección es info@theaikit.com.
Desde los primeros prototipos de laboratorio hasta los módulos que hoy se instalan en viviendas y oficinas. Cada etapa dejó una decisión técnica que sigue vigente en los equipos actuales.
Montamos una sala con luz variable, corrientes de aire y ventanas al oeste para medir cuánto fallaba un sensor de movimiento común. El registro mostró que la mayoría de los falsos positivos venían del reflejo solar sobre superficies metálicas. Ese dato definió el filtrado por textura que después pasó al contorno neuronal del módulo NX-1.
La primera versión del sensor GV-2 distinguía mal entre un gesto intencional y alguien que solo cruzaba la habitación. Ajustamos el umbral por amplitud y dirección del brazo, y añadimos una ventana de confirmación de 400 ms. En laboratorio quedó estable a tres metros; en cocinas y zonas de paso funcionó sin disparar escenas por accidente.
El módulo PC-3 empezó como una libreta de patrones: a qué hora se enciende la luz, cuándo se abren las ventanas, qué días hay menos gente. La primera prueba en un piso real mostró que el clima llegaba tarde en invierno. Reentrenamos con la temperatura exterior como variable y el sistema pasó a preparar la estancia antes de que llegara nadie.
Muchos edificios ya tenían cableado de baja tensión y perfiles de techo donde no cabía nada nuevo. Rediseñamos la carcasa en plástico semitransparente para empotrar el sensor en el perfil y alimentarlo por la línea que ya estaba. La indicación puntual quedó tenue, sin romper la estética de las salas donde se instalaba.
Los primeros despliegues conjuntos de NX-1, GV-2 y PC-3 confirmaron que la lógica local aguanta sin nube para escenas básicas. Aprendimos a documentar cada zona antes de instalar: altura del techo, fuentes de calor cercanas, recorridos habituales. Esa ficha previa es hoy parte del proceso y evita la mitad de los ajustes posteriores.
La mayoría de las instalaciones fallan por el mismo motivo: el sensor se coloca donde es fácil, no donde el uso real lo exige. Antes de sumar un módulo de presencia o un sensor de gestos, conviene medir cómo se mueve la gente en la habitación durante una semana normal. En oficinas con puertas que quedan abiertas, el calor del pasillo engaña a los detectores térmicos; en viviendas con mascotas, el rango de altura importa más que la sensibilidad.
Estos tres materiales cubren los casos que aparecen una y otra vez en las consultas: dónde ubicar el módulo, cómo evitar disparos falsos y qué esperar de un modelo que aprende del ritmo de la casa.
Altura, ángulo y distancia a fuentes de calor cambian por completo el comportamiento del módulo. Un repaso a las posiciones que funcionan en pasillos estrechos, baños y salas con ventanales.
El control por gestos no reemplaza a un interruptor en todos los casos. Analizamos zonas donde el contacto es incómodo y otras donde un botón sigue siendo la opción más simple.
Los modelos locales construyen un ritmo a partir de datos de presencia, pero no adivinan visitas ni cambios de rutina. Esto es lo que sí se puede anticipar y lo que conviene dejar en manos del usuario.
La mayoría de los problemas con sensores de presencia no aparecen el primer día, sino cuando la rutina cambia: una oficina que pasa de dos personas a seis, una cocina donde el gesto se confunde con el vapor, un dormitorio que recibe luz distinta en invierno. En The Ai Kit revisamos primero el plano real, los horarios y el tipo de actividad, y recién después proponemos qué módulos tienen sentido. Si ya tenés una instalación en marcha, también podemos leer los datos que genera y ajustar los umbrales.
También podés revisar las configuraciones disponibles o leer una nota sobre qué conviene preparar antes de la primera consulta.